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La abeja asesina en serie (africana) anida ya en nuestros árboles. Es muy agresiva

17/01/2011 19:39

1 Esto no es ficción en cuanto está sucediendo ahora. Picaduras, aguijones, venenos químicos, manipulaciones genéticas, abejas kamikaze. ¿Qué está pasando?

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La abeja que más miel produce, tiene una picadura capaz de matar un búfalo.

La abeja asesina en serie (africana) anida ya en nuestros árboles. Es muy agresiva

En el Nuevo Mundo no había abejas productoras de miel antes del descubrimiento de América. Las primeras fueron llevadas por los españoles de colmenas de Castilla y Extremadura y se extendieron por todo el Continente americano. Las abejas llevadas por los descubridores eran todas especies europeas.

Había abejas productoras de miel en Asia y África, pero eran de especies distintas. La Apis dorsata Fabricius y la abeja gigante o bambara de la India- que abundaba en África- desde el sur del Sáhara hasta El Cabo y desde Marruecos hasta Egipto, tenían fama de ser una gran productora de miel y cera. Un panal formado por ellas se decía contenía de 15 a 50 kg de miel según la estación del año. También se les consideraba soportablemente agresivas si eran atacadas.

En África y en España las abejas eran conocidas y usada su miel hace más de 10.000 años, como lo demuestran pinturas halladas en las rocas y en las cuevas. La pintura más famosa realizada en una roca que representa panales de abejas y obtención manual de miel, se encuentra en España, en la roca de Bicorp de Valencia y tiene una antigüedad de 7.000 años.

Los grupos indígenas con experiencia más antigua en obtener miel silvestre fueron los hotentotes. Sabían buscarla ayudados por los pájaros-guía, y obtenerla. Los árboles llamados miombo son los mejores y más codiciados para hacer sus panales y por tanto muy buscados. Dos especies son las preferidas: Brachystegia (msasa) y la Julbernardia (mondo).

Para obtener la miel, tras ahuyentar o matar a las abejas, los hotentotes destruían sus nidos, pero en seguida otro enjambre ocupaba el lugar para formar un nuevo panal. Eso lo sabían muy bien los hotentotes, de manera que tenían controlados los sitios donde obtener miel. Y ésta era muy abundante.

1956: las abejas cruzan el charco para ser explotadas en Brasil

La abeja africana, Apis mellifera adansonii o Apis dorsata, fue introducida en Brasil en 1956 y ha acaparado la atención en los últimos años por varias razones muy diversas. De las especies de Apis mellifera, algunas procedían en origen del norte de África y otras de Egipto o del sur del Sáhara. Y por fin la cuarta y la quinta de Sudáfrica y Madagascar.

Todas ellas grandes productoras de miel. La habilidad para trabajar de la Apis mellifera adansonii se hizo famosa. No le importa la lluvia ni el viento. Comienza a trabajar muy de mañana y continúa hasta el anochecer teniendo a veces las más rezagadas dificultades para hallar su panal.

Pronto, los entomólogos brasileños pidieron al doctor Kerr, famoso entomólogo, que siguiera con sus ideas e investigaciones y las pusiera en práctica.

El doctor Warwick Estevan Kerr, director del Instituto de Estudios Amazónicos en Manaos, había estudiado largo tiempo las características de todas estas especies de abejas y consideró que de las subespecies de la abeja africana, dos de ellas tenían cualidades que podían utilizarse para hibridarlas con las especies americanas (de origen español). Su enorme capacidad para trabajar, para producir miel y cera, eran bien conocidas.

Los apicultores brasileños encagaron al Dr Kerr que trajera 100 reinas de Africa, aprovechando una cuantiosa subvención que les concedió la Rockefeller Foundation. Kerr marchó a África y vio a estas abejas en Angola, y en otros cuatro países en su hábitat natural y llevó al Brasil tres reinas de Tanganika, de las que sólo llegó una viva y 170 de Suráfrica de las que llegaron con vida sólo 49. De éstas, 24 fueron consideradas en mal estado y desechadas.

Al fin se podía desarrollar el programa de mejora genética

El primer experimento se realizó en un bosque de eucaliptus a 50 km al N.O. de Piracicaba, Estado de Sao Paulo. Pronto se vio que las abejas africanas producían doble cantidad de miel que las americanas de origen europeo.

La abeja asesina en serie (africana) anida ya en nuestros árboles. Es muy agresiva

Desde su llegada a Brasil, la producción de miel y cera se había triplicado, lo que demuestra su enorme capacidad de trabajo. Se ha podido observar que tardan menos que cualquier otra abeja en recoger el alimento y por eso regresan a su colonia con más rapidez y más veces.

Cuando escasea el alimento, no se entretienen mucho y emigran rápidamente a otros lugares.

Hubo una extraordinaria multiplicación de las colonias africanas y los híbridos africanizados. Y si bien prefieren las zonas húmedas y calientes (bosques tropicales húmedos) se adaptan incluso a temperaturas más bajas.

A estas abejas africanas se les llama oro por su color amarillo. Las reinas varían desde el dorado oscuro al rojo oscuro, aunque en general el color de la abeja africanizada es muy variable. La mayoría tienen bandas amarillas en el abdomen. Las obreras son negras. Coexisten en la misma colonia unas negras y otras con bandas amarillas. Por lo que se ve no son racistas...

Las obreras son las más numerosas de la colonia. Hacen todo excepto poner huevos. Alimentan y cuidan a la reina, limpian las colmenas que ellas mismas fabrican, las pulen y ventilan, van en busca del alimento de las flores convirtiendo el néctar en miel y al mismo tiempo actúan como guardianes del panal.

Su longitud varía entre 3, 87 a 4 mm. Una colonia de abejas puede tener de 30.000 a 60.000 individuos que son como en todas estas especies: reinas, obreras y zánganos. El abdomen de la reina es muy largo, teniendo como única función la de poner huevos a una velocidad de 1.500 a 2.000 diarios. Los zánganos no trabajan, su única misión es fertilizar a las reinas, pero consumen grandes cantidades de alimentos.

Las vanas esperanzas de la hibridación de africanas con sudamericanas de origen español

Kerr tenía la esperanza de que tras la hibridación con las especies europeas del Brasil, quedaría anulada su agresividad, y que la producción intensa de miel aumentaría la producción nacional de miel y cera. No había sino ventajas.

"Las abejas híbridas de origen africano pensaron los apicultores brasileños y el Dr Kerr, que se beneficiarían de la diversidad genética que recibieran de abejas originarias de Europa, naturalizadas sudamericanas, y todo contribuiría a su adaptación.

‘ Y el resultado ha sido pésimo para los apicultores", comentó el autor del mejor estudio de apicultura Charles Whitfield, de la Universidad de Illinois (norte), en Urbana-Champaign.

En esto último no se equivocó el Dr Kerr, la producción de miel abundó como nunca antes, pero el científico no contó con las cualidades genéticas, entre las cuales las más negativas, dominantes contra la positivas sobresalía la citada agresividad. Desde el ángulo genético tal fenómeno con esas premisas no es raro. Y ésta era la más acusada característica de las abejas híbridas.

Kerr estaba asombrado. La nueva especie africanizada era el insecto más prolífico, más productivo y más vigoroso que jamás había visto, con mayor potencia que la bambara de la India de la misma especie.

Pero la tipología de la agresividad se exacerbó. No podía acercarse nadie a 100 metros de un panal de estas abejas pues salía el enjambre todo junto y caía sobre el animal o persona que se atreviese a molestarlas en su trabajo. En un año murieron 80 personas a causa de su picadura y no se sabe cuántos animales.

Accidentalmente y por descuido de un apicultor que quitó las rejillas excluidoras de reinas, de las colmenas que contenían esta subespecie, la misma se escapó. No dando importancia los híbridos comenzaron a dispersarse por Brasil, America central, llegando a América del Norte.

A partir de ese momento se volvieron migratorias (quizás lo fueran de siempre) y se extendieron por todo el continente sudamericano de manera rápida y constante. Avanzaban entre 150 y 300 kilómetros por año, llegando a América central, México, y luego en Estados Unidos hoy se encuentran en 110 condados de Texas, 14 condados de Arizona, 7 condados de Nuevo México, 1 condado de Nevada, y 3 condados de California. Los científicos creen que continuarán dispersándose a través de los estados meridionales.

La abeja asesina en serie (africana) anida ya en nuestros árboles. Es muy agresiva

Las abejas africanizadas (comúnmente llamadas abejas africanas o asesinas) han resultado las abejas más peligrosas del planeta. Son híbridos procedentes del cruzamiento de las abejas que hemos mencionado.

La particularidad de estos híbridos es su acentuado comportamiento defensivo, muy hereditario, que se pueden calificar como muy agresivos ante la menor molestia o peligro. La presencia de intrusos que llevan ropas de colores o artefactos brillantes, llamativos, contribuye a enfurecerlas. A 100 metros del panal perciben ya al enemigo y salen en su busca.

Además de los colores de la ropa, el brillo de instrumentos, la vibración del panal, el tocarlo o agitarlo moviendo la rama en que se encuentra colgado, son algunos de ellos. También el olor puede ser un estímulo suficiente para provocar su agresividad, por ejemplo el que despiden algunos animales o el olor a petróleo o keroseno de los apicultores, así como el movimiento de las personas. Las palas de un rotor o molino de viento destruyeron miles de abejas africanizadas a las que atacaban como Don Quijote pensando que era agredido.

También destruyen a otras abejas de otras especies. Atacan en enjambre, muy velozmente y siguen a su víctima hasta a 900 metros de su colmena.

La bambara, como se le llamaba en la India, ‘ es capaz de matar a un hombre con relativa facilidad e incluso a un búfalo de agua’ -palabras de un apicultor indio. Los cingaleses (de Ceilán) afirman que la picadura de cinco bambaras equivalía a la mordedura de una serpiente cobra.

Este comportamiento ha provocado en América numerosas muertes de personas, incrementándose anualmente el número contabilizado de víctimas.

En México se registraron hasta 2003, 3000 accidentes y más de 300 muertes por estas abejas. En Costa Rica se habló de 30 casos de muerte. En Colombia el saldo ha sido de más de 100 muertes y unos 400 heridos por picaduras. En Argentina se han reportado enjambres invadiendo casas de familia y picando a quienes encontraban a su paso. En Brasil se sabe que el número de víctimas es todavía mayor, pero no se quiso dar a la prensa.

Hay informes de muchos casos no mortales pero sí de fuertes reacciones alérgicas y se calcula en un promedio de 70 a 80 personas las que mueren al año por sus picaduras. Las africanizadas han dejado huellas letales de su agresividad en 15 países, incluyendo el sur de los Estados Unidos.

Señales crípticas de la abeja para convocar al enjambre

Para los ataques en grupo la abeja agresora emite una señal que hace venir a otros enjambres en su ayuda. Las víctimas suelen ser sobre gente muy joven o ancianos que no pudieron correr lo suficientemente rápido para escapar del enjambre y ponerse a salvo. Se ha comprobado que la picadura tiene también una extraña acción paralizante sobre las terminaciones nerviosas motoras.

El doctor Mykola Haydak, de la Universidad de Minnesota, fue picado 150 veces en sus brazos por abejas. No debían ser la especie africana porque ha podido sobrevivir.

Describe así su experiencia: "En pocos minutos mi corazón comenzó a latir violentamente y la cabeza me picaba. La zona alrededor de los labios quedó dormida y tuve una sensación de hormigueo en ellos. Tenía la misma sensación en los pies con la diferencia de que el hormigueo se dirigía hacia las rodillas. Me sentí mareado. Todo me daba vueltas y lo veía blanco. No pude sentir mi pulso. Generalmente la lipotimia va precedida por una sensación de oscuridad, pero en mi caso el mareo progresó hasta que sólo pude ver una masa blanca, nebulosa ante mis ojos. Entonces caí sin conocimiento. Debí permanecer así como medio minuto según el testimonio de quienes me vieron. Me sentía mareado y con un deseo urgente de defecar después de lo cual casi volví a desmayarme. Permanecí en el suelo 10 minutos. El cielo

la hierba y las hojas volvieron a adquirir sus colores normales. Todos los síntomas desaparecieron a los 15 a 20 minutos. La hinchazón de los brazos tardó dos días en irse’

Aparecen características migratorias en las nuevas especies

Pronto desarrolló una característica migratoria muy acusada y un poder reproductor mayor aún que sus congéneres africanas. Y empezaron a extenderse con una intensidad de 100 km por año, pero se veía que esta velocidad iba en aumento progresivo hasta 300 a 500 km anuales. Su capacidad migratoria iba en aumento y ya no había forma de detenerlas ni erradicarlas. Comenzaron a establecerse en territorios de otras especies como los termiteros que tan frecuentes son en muchas áreas del Brasil.

La abeja asesina en serie (africana) anida ya en nuestros árboles. Es muy agresiva

Además la invasión de la A. Dorsata o adansonii tuvo efectos adversos en la población de muchas especies de abejas nativas. Las Melipominae disminuyeron de forma alarmante desde que llegó la africanizada, informándose que atacaba los nidos de éstas y otras especies.

A partir de 1957 comenzaron a reproducirse en un bosque cercano a Sao Paulo. En 1962 aparecieron en Cosmópolis, a 47 km. En 1963 fueron vistas en la región de Cananea a 250 km y a 130 km al S.O. de Sao Paulo. En 1964 hicieron nidos en lo alto de un edificio de 10 pisos, en el centro de la propia ciudad de Sao Paulo. El mismo año están en Ipaussu a 225 km al oeste. Pronto quedaron invadidos los estados vecinos. A Paraná llegaron en 1962 y en 1963 a Colombo cerca de Curitiba, 325 km al S.O.

El Dr. Kerr es en parte el protagonista del tema. El tuvo la idea genial de hibridar dos abejas de dos continentes y salió lo que salió.

Un año después, en 1964, eran ya familiares en Sta. Catalina, Río de Janeiro y Minas Geraes, donde las alarmas eran continuas, así como los ataques a la población humana y animal. No tardaron en llegar a Tres Lagoas en Matto Grosso y cerca del Río Paraná a 440 km al N.O.

Se calculó que su avance era ahora de 320 km por año. En 1971 habían alcanzado ya la Isla Marajó y Belém do Pará, atravesando el Amazonas hasta Macapá. Kerr observó hasta 107 colonias de Apis por km2 en Matto Grosso y Goias.

En el curso de 30 años, la abeja asesina ha invadido toda la América de habla hispana, llegando a varios estados de EE.UU.

Hay dos formas por las cuales esta abeja africanizada puede extenderse. Bien por agresión contra la raza establecida venciéndolas en competencia por las fuentes de recursos del medio ambiente, como son los alimentos o los lugares donde anida o bien por introducción de sus genes en la población ya establecida en el área.

Las sugerencias de Kerr para detener a las abejas invasoras

Kerr había abrigado esperanzas de encontrar enemigos dignos de combatirla cuando llegara a la cuenca del Amazonas. Confiaba en que alguna especie depredadora pusiese remedio a este desequilibrio y posible desastre ecológico y si no en las selvas del Amazonas, quizás en las del Darién, considerado como un filtro natural entre Sudamérica y Centroamérica. Tal cosa no ocurrió. Al parecer las africanizadas no encontraron enemigo ni en el Amazonas ni en las selvas del Darién.

Lo cierto es que en 1966 estaban en Paraguay y Argentina y que en la actualidad han llegado a Panamá a pesar de todas las previsiones. Al parecer no encontraron enemigo ni en el Amazonas ni en las selvas del Darién.

Fue observada en Panamá por primera vez, en las proximidades de Santa Fe en el Darién en febrero de 1982, siendo desde entonces rapidísima su dispersión por el Istmo. Fue el propio Dr. Eustorgio Méndez, director del Gorgas Memorial Laboratory de Panamá quien las estudió. En este país los bomberos estaban entrenados especialmente para destruir esta clase de panales y abejas y amenaza. Pero hoy han traspasado ya la frontera de México y se han establecido en Estados Unidos.

En los próximos años hemos de ver todavía cosas curiosas que será capaz de hacer este pequeño animalito pero de capacidad reproductora enorme. Producirá mucha miel, pero a costa seguramente de muchas vidas y sustos. Los científicos siguen esperando que encuentre algún depredador que la controle en su temible capacidad reproductora.

Actualmente se está a la expectativa para ver si invade las zonas frías y encuentra así una barrera natural a su expansión. Se sabe cuando llega Apis dorsata a una región porque la gente empieza en seguida a quejarse. En algunos lugares han llegado a correr por las calles los habitantes de algunas poblaciones perseguidos por estas abejas asesinas.

Las abejas africanas tienen en el Continente negro enemigos naturales de los que el mayor de todos es el hombre. Luego están otros insectos, como las avispas, la abeja amarilla pirata (Polarus latifrons Kohl y Philanthus diadema F.) que las capturan cuando están libando en las flores o cuando se acercan al panal, especialmente cuando disminuyen la velocidad de su vuelo. Cuando la avispa mata a la abeja africana, se la lleva como provisión o alimento para sus larvas en lo más profundo de sus nidos.

Hay varias especies de moscas africanas parásitas que atacan también a la abeja africana. El taquínido Rondaniooesthus apivorus deposita sus larvas en el cuerpo de la abeja. La larva se desarrolla en el abdomen de la abeja y cuando está madura, mata a su huésped para alimentarse de él. También hay pájaros depredadores, comedores de abejas.

Otro enemigo de la abeja africana es la hormiga safari (Anomma spp. o Dorylinae), muy común al Sur del río Zambeze.

Pero el más destructor de todos los depredadores después del hombre es el tejón, que en una noche puede destruir quince o más panales.

Hay en Africa también una polilla de la cera que también es enemigo natural de esas abejas.

Producen la cera a partir de glándulas especiales que están situadas en las partes laterales del abdomen y el produeto es masticado y mezclado con fluidos de las glándulas cefálicas.

Como todas las abejas, tienen la capacidad de transmitirse información sobre los lugares donde puede encontrarse abundante néctar, polen o agua, señalando con sus danzas y movimientos a las demás los lugares y las direcciones, así como las distancias a las que se encuentran.

Su agresividad las hace peligrosas para el hombre

Para poder extraer su miel, los apicultores no sólo han de ir extraordinariamente bien protegidos sino que tienen que usar vapores de nitrato de amonio, anestesiándolas o incluso matándolas por medio del fuego. A veces las anestesian de noche para transportarlas a lugares más alejados donde no constituyan un peligro.

La abeja asesina en serie (africana) anida ya en nuestros árboles. Es muy agresiva

El movimiento de las aspas del molino de agua las irritó, provocando sus ataques en los que perecían por montones.

La abeja africanizada es muy sensible a las vibraciones y también al calor. Cuando el calor aumenta se hacen más agresivas, así como cuando hay más abundancia de néctar. Algunos autores informan que aumenta su irritabilidad cuando escasea el alimento. Lo cierto es que su agresividad varía según las distintas circunstancias y condiciones del medio ambiente.

Stort menciona 11 genes que controlan la agresividad. Las abejas además atacan sin previo aviso.

Los estimulos que las irritan y la aparición inmediata del aguijón

Y no es que sea grande la cantidad de veneno de su aguijón comparado con el de otras especies de abejas, sino que su mayor habilidad para comunicarse con las compañeras y su mayor agresividad las hace más peligrosas.

El aguijón de la abeja asesina o abeja kamikaze lleva substancias volátiles que incitan a otras abejas a la agresión. El aguijón, cuando no está en acción, permanece retraído en una cámara especial que tiene la abeja en el abdomen. Pero ante la inminencia del ataque, el aguijón es proyectado al exterior en

en posición de ataque. El olor del aguijón se debe a una feromona que estudiada por gas-cromatografia ha mostrado la presencia de acetato de iso-amilo, como uno de sus componentes más activos.

Si clava el aguijón en la cabeza o en una vena las consecuencias pueden ser rápidamente mortales. Este aguijón tiene unos dientes muy finos, orientados hacia arriba, que impiden que pueda ser retirado de la piel donde lo clavan. Por eso la abeja después de picar no sólo deja su aguijón en el cuerpo del enemigo sino el aparato glandular y parte de su abdomen, lo que le causa su muerte irremediable. Son por ello verdaderos kamikazes, suicidas que mueren matando.

Para extraer el aguijón hay que utilizar un bisturí o una aguja desinfectada y evitar así, desbridando la parte, que pase a los tejidos más cantidad de veneno contenido aún en la glándula. El veneno de la abeja africanizada, produce efectos parecidos a los del veneno de la cobra o la toxina del escorpión. Produce hiperglucemia y pérdida del glucógeno hepático. Se han hecho experimentos inyectando veneno de estas abejas en ratones, comprobándose los cambios en la concentración de azúcar en la sangre.

La Acción química del veneno puede producir la muerte, parálisis, alergias

Esto puede ser debido a una acción directa del veneno sobre el hígado o bien a la liberación de adrenalina que se produce al actuar indirectamente sobre las cápsulas suprarrenales. Se ha demostrado experimentalmente que inyectando veneno de estas abejas o veneno de cobra en la arteria celiaca del gato, se produce una liberación prolongada de adrenalina a partir de las cápsulas suprarrenales.

Las nuevas técnicas han permitido conocer mejor la composición química del veneno, cuya precipitación por el ácido pícrico elimina algunas de las fracciones. El veneno de las abejas y no hablemos del de las africanas contiene histamina y su acción sobre los tejidos produce gran cantidad de esta substancia. Contiene además algunos compuestos de ninhidrina de bajo peso molecular que aún no se conocen bien. No contiene fosfatasa ácida ni alcalina de ningún tipo.

La acción de los tóxicos de la picadura produce dolor local e inflamación, hemoliza los eritrocitos al hacer permeable la membrana a la hemoglobina y aumenta la permeabilidad de los capilares de la piel. Su acción vasodepresora periférica, produce hipotensión al principio, pero si llegan dosis consecutivas se invierte esta acción y se hace hipertensiva, llegando a producir parálisis respiratoria y muerte.

La acción paralizante sobre las terminaciones nerviosas motoras-ya mencionada- libera potasio en el tejido muscular e inhibe sus propiedades.

Las reacciones alérgicas son también frecuentes, sobre todo en personas sensibilizadas previamente por anteriores picaduras, pudiendo producirse el shock anafiláctico mortal. El suero de los apicultores suele contener anticuerpos contra la fosfolipasa A.

Las feronomas son las substancias segregadas por los insectos al exterior, capaces de producir una conducta específica o desarrollar respuestas en otro de la misma especie o incluso de distinta especie. Son hormonas, mensajeros químicos sociales que incluyen substancias que estimulan el atractivo sexual, o bien producen alarma, o sirven para señalar un rastro. Algunas tienen acciones antimicrobianas.

La abeja africana produce otras dos feromonas. Hay personas muy sensibles al veneno y una simple picadura como ya dijimos puede matarlos. En las reacciones graves hay constricción del tórax, dificultad respiratoria y cianosis, hinchazón local masiva, pérdida de la conciencia, emisión involuntaria de heces y orina, sialorrea. Esto sucede en uno por mil de los casos.

Abejas al borde de un ataque de nervios: el estrés y nuevas investigaciones

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El investigador de abejas de la Universidad de Würzburg, en el centro de Alemania, Jürgen Tautz, mantiene la teoría que uno de los principales motivos que podría causar el stress de las abejas europeas es el contagio de un ácaro parásito proveniente de Asia, con un aterrador nombre científico (Varroa destructor) que amenaza las poblaciones locales desde hace más de veinte años. Asimismo, debido a los monocultivos, a las plantaciones tratadas genéticamente y a la fumigación constante de las flores silvestres, se pierden los nutrientes básicos que solía encontrar en la naturaleza. Adicionalmente, Tautz cree que la apicultura intensiva y la consecuente pérdida de la diversidad genética de estos insectos, sean las principales causas de la disminución de sus poblaciones.

Investigadores de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, realizaron pruebas genéticas a abejas moribundas en la colonia y encontraron dispersados en sus cuerpos hongos similares a los que se detectan en pacientes con SIDA o con cáncer. Es posible que las abejas estén sufriendo una debilidad en el sistema inmunológico que posiblemente se derive del stress que las afecta.

Entonces, al parecer la producción agrícola industrial masiva es la principal sospechosa de la catástrofe. Muchas firmas productoras de miel transportan sus abejas en enormes cajas refrigeradas a las enormes plantaciones de frutas para que polinicen las flores. Además, se les aplica antibióticos para evitar que adquieran alguna enfermedad y se les da suplementos alimenticios artificiales. La sobrealimentación parece también afectarlas. Los productores industriales están alarmados.

El neurobiólogo berlines Randolf Menzel, plantea que el fenómeno no se debe a una enfermedad, sino más bien a un cambio de conducta producto de la introducción de abejas africanas en continente americano, teoría que Diáspora ha sostenido durante el curso de este reportaje.

En cuanto a la tendencia migratoria que se atribuye a las abejas casi genéricamente hay que resaltar que las nativas dejan su colmena solo si han asegurado que la generación siguiente podrá sobrevivir en ella. En cambio, las africanas abandonan su colmena cuando ya no tienen alimento.

No obstante, el principal candidato para explicar la barbarie de las africanizadas -para algunos científicos- es el ácaro parásito Varroa que se alimenta de la sangre y de las larvas de las abejas. Este ácaro, proveniente de Asia, se expandió por Europa y América del Norte; y mientras las abejas asiáticas pueden reconocer al ácaro, las abejas europeas y norteamericanas no son capaces sucumbiendo ante ellos. En Hawai, los apicultores reclaman que el Varroa ha destruido la mitad de la población de abejas.

Las abejas no solo producen miel, sino también fecundan diversas frutas y verduras. Además, muchas plantas que son el alimento del ganado vacuno son fecundadas por estos insectos. ¿Qué pasaría si desaparecen todas las abejas?

Adicionalmente, según revelan algunos estudios del genoma de las abejas, éstas no poseen una carga genética adecuada para combatir venenos y enfermedades, en comparación con moscas o mosquitos. Éstos últimos poseen el doble de genes destinados a combatir toxinas. Dicha situación explica en parte la vulnerabilidad de las abejas.

¿Qué pasará con las abejas? Finalmente, ¿cuál será la causa de la muerte masiva de muchas y la agresividad? No hay que sembrar el pánico, pero sería bueno saber a ciencia cierta qué está sucediendo para tomar todas las medidas de precaución necesarias en nuestro entorno.

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Usuario anónimo (18/11/2013)

hola