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Abceso cerebral: tratar las infecciones que lo causan para superarlo

23/12/2009 00:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Infección bacteriana o micótica, causas, factores que aumentan riesgo, síntomas, tratamiento, expectativas, complicaciones, emergencias, prevención

ABCESO CEREBRAL: TRATAR LAS INFECCIONES QUE LO CAUSAN PARA SUPERARLO

Es una acumulación de células inmunitarias, pus y otros materiales en el cerebro, generalmente a raíz de una infección bacteriana o micótica.

Causas

Los abscesos cerebrales comúnmente ocurren cuando las bacterias u hongos infectan parte del cerebro y se presenta hinchazón e irritación. Las células cerebrales infectadas, los glóbulos blancos, al igual que las bacterias y hongos vivos y muertos se acumulan en un área del cerebro, formándose una membrana a su alrededor y creando una masa.

Aunque esta reacción inmunitaria puede proteger al cerebro aislando la infección, también es factible que le provoque más daño.

El cerebro se inflama y, debido a que el cráneo no se puede expandir, la masa ejerce presión sobre el delicado tejido cerebral. El material infectado alcanza a obstruir los vasos sanguíneos cerebrales.

Las bacterias o los hongos llegan al cerebro a través de la sangre. A menudo, no se encuentra la fuente de la infección; sin embargo, la más común es una infección pulmonar.

También, las bacterias u hongos pueden viajar desde un área infectada cercana (por ejemplo, una infección en los oídos) o introducirse dentro del cuerpo durante una lesión (como una herida por arma de fuego o con un cuchillo), o una cirugía.

En los niños con cardiopatía o un defecto congénito, como los que nacen con tetralogía de Fallot (cuatro malformaciones que dan lugar a la mezcla de sangre arterial y venosa), las infecciones pueden arribar al cerebro desde los intestinos, los dientes u otras áreas corporales.

Factores que aumentan riesgo

Sistema inmunitario debilitado (como en los pacientes con SIDA)

Enfermedad crónica, como el cáncer o el síndrome de Osler-Weber-Rendu (trastorno hereditario de los vasos sanguíneos que puede ocasionar sangrado excesivo)

Fármacos que inhiben el sistema inmunitario (corticosteroides o quimioterapia)

Derivaciones cardíacas de derecha a izquierda

Síntomas

Los síntomas se pueden desarrollar lentamente, en un período de dos semanas, o surgir en forma repentina.

Abarcan:

-dolor de cuello, hombros o espalda;

-cambios en el estado mental;

-confusión;

-reducción de la capacidad de respuesta;

-somnolencia;

-coma eventual;

-distracción;

-irritabilidad;

-procesos cognitivos lentos;

-disminución en los movimientos;

-disminución de la sensibilidad y del habla;

-fiebre y escalofríos;

-dolor de cabeza;

-dificultades con el lenguaje;

-pérdida de coordinación y de la función muscular;

-crisis epiléptica;

-rigidez en cuello, hombros o espalda;

-cambios en la visión;

-vómitos;

-debilidad.

Tratamiento

Un absceso cerebral es una emergencia médica, dado que la presión intracraneal puede volverse tan alta que resulte potencialmente mortal. Se necesita hospitalización hasta que se logre la estabilización y algunas personas requieren soporte vital.

Se recomienda el manejo con medicamentos, no con cirugía, si ocurren:

abscesos severos (poco común);

un absceso pequeño (menos de 2 cm);

un absceso profundo dentro del cerebro;

un absceso acompañado de meningitis;

derivaciones en el cerebro para hidrocefalia (en algunos casos, es posible que sea necesario retirar la derivación o reemplazarla);

una enfermedad que hace que la cirugía sea peligrosa.

Se administran antibióticos de amplio espectro, que funcionan contra muchas bacterias diferentes. Es posible que se prescriban varios tipos diferentes de antibióticos con el fin de garantizar el tratamiento.

Los medicamentos antimicóticos se recetan si existe la probabilidad de que la infección sea causada por un hongo.

Puede pecisarse un tratamiento inmediato si un absceso está lesionando el tejido cerebral al presionarlo, o si hay un absceso grande, con un alto grado de hinchazón a su alrededor, que incrementa la presión intracraneal.

Se precisa cirugía si:

la presión intracraneal continúa o empeora;

el absceso cerebral no disminuye después de tomar medicamentos;

el absceso contiene gas (producido por algunos tipos de bacterias);

el absceso cerebral podría romperse.

La cirugía consiste en abrir el cráneo, exponer el cerebro y drenar el absceso. Se efectúan exámenes de laboratorio para analizar el líquido. Esto puede ayudar a identificar lo que está causando la infección, de tal suerte que se pueden indicar antibióticos y antimicóticos más apropiados.

El procedimiento quirúrgico empleado depende del tamaño y profundidad del absceso. Se puede extirpar todo el absceso si éste se acerca a la superficie y se encapsula en un saco.

Para abscesos profundos, se practica una aspiración con aguja guiada por tomografía computarizada o imágenes por resonancia magnética (IRM). Durante este procedimiento, suelen inyectarse medicamentos directamente dentro de la masa.

Ciertos diuréticos y esteroides se administran para reducir el edema cerebral.

Expectativas

Con tratamiento, la tasa de mortalidad es aproximadamente del 10-30%, y cuanto antes se reciba, mejores serán los resultados.

Algunos pacientes pueden reunir problemas neurológicos prolongados después de la cirugía.

Complicaciones

Epilepsia

Meningitis grave y potencialmente mortal (inflamación e irritación de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal)

Pérdida permanente de la visión, el habla, el movimiento

Reaparición de la infección

Situaciones de emergencias

Ante los primeros síntomas, la asistencia médica debe ser inmediata.

Prevención

Se disminuye el riesgo de un absceso cerebral tratando cualquier trastorno que lo pueda causar. Hay que efectuar exámenes de seguimiento después del tratamiento de infecciones.

Algunas personas, incluyendo aquellas con ciertos trastornos cardíacos, reciben antibióticos antes de procedimientos dentales o urológicos para ayudar a reducir el riesgo.

Fuente: Nath A. Brain abscess and parameningeal infections. In: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007: chap 438.


Sobre esta noticia

Autor:
Marcela Toso (3015 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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