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¿A quién le importan las matemáticas?

14/10/2009 17:12

1 Un análisis del rol de la matemática en nuestra sociedad

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Recuerdo un poco, tan solo un poco, pero con eso es más que suficiente, que cuando niño, en la escuela, una de las materias que mayores problemas me causaba, no era la matemática, no (tal vez usted pensó que si), era el lenguaje. No soportaba todas las reglas ortográficas, las técnicas de escritura, la lectura, el silabeo y todas esas cosas relacionadas, sin embargo, comprendí todas esas técnicas, reglas y demás, en mi edad adulta, cuando empecé a leer y a interesarme por escribir.

Pero no es la ciencia del lenguaje de la cual he venido a hablar, sino de algo peor, y digo peor porque ésta ha atacado sin compasión a casi todos los pobres e indefensos niños, jóvenes e incluso adultos, los ha llevado a estados depresivos sin salida y por ella, muchos se han visto obligados a repetir uno o más períodos educativos, a abandonar carreras universitarias de gran aceptación laboral, a no querer volver a estudiar ciencia alguna, a odiar como nadie jamás haya odiado algo en la vida. Bien, pero, ¿qué puede ser semejante monstruo, capaz de hacer tanto daño, no a una sola persona, sino a un grupo gigante de personas al mismo tiempo? Prepárese para recibir a nuestra materia estrella, la base de todas la ciencias, la dueña y señora de las proporciones, la sin par, espectacular y siempre cruel, ¡Matemática! No merece tal presentación, dirán todos, pero, aunque la mayoría se oponga, si la merece.

Bien, la matemática (y este discurso a muchos les debe sonar familiar), esta en todo, en su calzado, en su ropa, en su celular, en su computador, en los colores, en las hojas de un árbol, en nuestro cuerpo, etc., y rige todos los procesos habidos y por haber que la sociedad necesita para progresar. De esta forma, nos ha ayudado a comprender, entre todo un arsenal de enigmas, gran parte de los fenómenos naturales y llevar a cabo procesos económicos tan complejos que han mantenido estables a los grupos sociales durante siglos. Pero entonces, ¿por qué habría que odiarlas? Una pregunta un poco capciosa, para mí, pero usted quizás se responda a usted mismo más rápido diciendo: ¡porque no sirven para nada!

El problema radica en el hecho de que, a pesar de haber expuesto todas sus aplicaciones, en una fase inicial de su estudio, es decir después de haber aprendido la suma, resta, multiplicación, división, potenciación y radicación, el resto de temas van adquiriendo poco a poco un tono abstracto y sin aplicación aparente. Es el caso de la teoría de conjuntos, que si bien es cierto, no le sirve de nada al común de los mortales, ayudó a elaborar toda la ciencia de la lógica matemática que llevó nada más y nada menos que ha elaborar el primer computador, elemento fundamental en la vida actual de casi cualquier individuo. Y peor aún, citaré al dolor de cabeza de un gran número de adolescentes, el tan famoso factoreo, ¿para qué diablos nos ha servido? ¿Dónde quedó todo nuestro esfuerzo por haber tratado de entender ésos procesos? ¿Para qué necesito saber que ab + a se puede reescribir como a(b+1)? La verdad, la única verdad, es que no nos ha servido y posiblemente no nos sirva jamás.

Como hemos visto, la matemática ha resultado ser, según lo expuesto, la madre de todas las ciencias, pero que quede bien claro, d e l a s c i e n c i a s, y tienden a tener un valor incalculable para aquellos que hacen de la c i e n c i a, cualquiera que ésta sea, una profesión, una estilo de vida. Pero, ¿qué hay de aquellos que a la larga terminan siendo empleados en una empresa (la mayoría de la gente, por cierto) o deciden manejar su propio negocio de una manera informal, o las tan necesarias y poco reconocidas amas de casa, o quienes decidieron inclinarse por el mundo de la fama, o del deporte, o los negocios online, o se dedican al duro oficio de la construcción, o a cualquier cosa que no sea ciencia y que de igual forma pueda generar ingresos económicos suficientes y necesarios para tener una vida digna? Como se puede ver, la mayoría parece ser que no necesitarían más allá de unas operaciones básicas como son, suma, resta, multiplicación y división, ni siquiera la potencia y la raíz cuadrada entran en el mundo de la mayoría de los humanos, y si nos ponemos a ver con un poquito más de detalle, la resta es una suma, la multiplicación, una suma, la división, una suma, la potencia, una suma, y la raíz cuadrada, una suma, por lo que podríamos concluir que le bastaría a un individuo aprender muy bien la suma para que pueda tener el éxito que él desee, y digo "el éxito que él desee", porque si después de aprender bien la suma decide hacerse científico, sin problema podría aprender el resto de operaciones, y si decide enrumbarse por cualquiera de las otras posibilidades de vida, no necesitaría más que aprender a sumar.

Si queres ser brillante en la vida, no necesitarás logaritmos, derivadas e integrales, sino algo más difícil de alcanzar, necesitarás mucha voluntad y perseverancia

Este cambio en la percepción de la necesidad de aprender bien las matemáticas requiere un giro de trescientos sesenta grados en los esquemas mentales de los educadores, quienes, quizás por obtener resultados académicos en sus estudiantes, siguen impartiendo la idea de que es necesario dominar el mundo de las matemáticas y todas sus derivadas, tales como Geometría Plana y del Espacio, Trigonometría, Física, Geometría analítica y el Cálculo diferencial e integral, pero al final, ellos mismos saben que no es más que una pérdida de tiempo y un requisito que se tiene que cumplir según los sistemas educativos. Ellos, en el interior de su alma, saben que es así.

Las escuelas, dado que siguen existiendo (ni modo), deberían centrarse en la formación espiritual del individuo, en enseñar los procesos matemáticos f u n d a m e n t a l e s, las técnicas de lectura y escritura y olvidarse de la vieja práctica de mantenerles a los pobres chicos ocupados recibiendo información que en muchos de los casos resulta ser inservible y obligándoles a mantener comportamientos que para nosotros los adultos, son correctos, pero para ellos, aun no tienen sentido. Todo a su edad, en su momento aprenderán, si les gusta, toda la ciencia numérica, leerán sobre historia, comprenderán con fascinación el comportamiento del cuerpo humano, se detendrán por un momento en el espectacular fenómeno de la vida, y mucho más, muchísimo más, siempre y cuando crezcan y se desarrollen en libertad, iluminando sus más ocultas habilidades. No todos son, ni tienen por qué ser grandes matemáticos

Por mi parte, adoro las matemáticas, el fascinante y enigmático mundo de las proporciones, las formas geométricas cuasi perfectas de la naturaleza, y que, de alguna forma que para mi aún es incomprensible, responden a ecuaciones matemáticas únicas y muy bien definidas; la trigonometría, que es la ciencia que rige los sistemas de fuerzas que soportan las más complejas estructuras diseñadas por la mente humana, en fin, tantos atributos que le podría dar a los números y sus propiedades (ciencia matemática), que no alcanzarían en este artículo. Pero ese soy yo, yo y mi mundo matemático, y que estaría dispuesto a compartirlo con todo aquel que desee explorarlo, porque estoy seguro que somos muchos, aunque no la mayoría.

Sin embargo, a pesar de defender los derechos de todos aquellos que no gustan de los números, debo ser claro en algo, todos deberíamos aprender a manejar nuestra economía, a saber cuál es la mejor forma de manejar ese recurso que, en mucho de los casos, pero no en todos, ha corrompido a la sociedad, me refiero al dinero. Y para este caso, aunque siguen siendo innecesarias las matemáticas avanzadas, sí que es necesario tener una educación financiera, para no tener que entrar en el callejón sin salida que supone un mal manejo de nuestra economía. Entonces amigos., seamos prácticos, a educarse en lo que nos es únicamente necesario y paremos de sufrir y perder el valioso y único tiempo que nos da el universo para respirar y disfrutar de nuestra maravillosa existencia.

Y recuerda, si queres ser brillante en la vida, no necesitarás logaritmos, derivadas e integrales, sino algo más difícil de alcanzar, pero más efectivo que cualquier ciencia en si misma, necesitarás mucha voluntad y perseverancia.

Las escuelas, deberían centrarse en la formación espiritual del individuo, en enseñar los procesos matemáticos f u n d a m e n t a l e s y las técnicas de lectura y escritura

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GPASTOR (15/10/2009)

...en Sevilla hay buenos, algunos estaba estudiando en polonia....
? aqui si yo la que tiene más formacion y talento y sepa más idiomas no tiene pagadas cuentas como la que sepan menos y eso no soy sola y eso pasa en andalucia tambien entonces porque preguntais porque hay la crisis ?