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A propósito de crisis

08/10/2012 21:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Comenzó a visitar los garages cercanos haciendo demostraciones y ofreciendo su mercancía, la que ciertamente tenía muy buen resultado al interior de los automóviles, en los parabrisas

Una fría mañana de noviembre, y cuando la grave depresión financiera de los años 30 llegaba a lo peor de su fase, A. H. Graenser estaba esperando en el hall de un hotel de Omaha. En sus bolsillos tenía solamente algunos centavos y hacía pocos instantes había sido notificado de que no podría entrar nuevamente a su cuarto si no pagaba antes el arriendo.

En ese cuarto estaba todo cuanto tenía, incluyendo su abrigo. Por lo tanto era preciso hacer algo rápidamente. Graenser, caminando por ese salón del hotel llegó a pararse finalmente delante de una ventana para observar la fría ciudad, mas el vapor de la calefacción del salón había empañado los cristales. Y fue en ese momento que llego volando a su memoria lo que un viejo amigo químico alemán le comentara cierta vez. Recordó que su amigo le dijo que cuando un cristal es frotado con jabón de glicerina y después se limpia con un paño seco, no vuelve a empañarse.

Graenser se fue a la botica más cercana, y gastando los únicos cinco centavos que tenía compró una barrita de jabón de glicerina. Luego, sentado en la helada banca de un parque cortó la barrita de jabón en doce partes iguales. Y durante esta operación pensó en un nombre para su producto. Lo llamó “Miracle-Rub”.

Luego de tres meses llegó finalmente a Detroit

Comenzó a visitar los garages cercanos haciendo demostraciones y ofreciendo su mercancía, la que ciertamente tenía muy buen resultado al interior de los automóviles, en los parabrisas. Y su valor era de tan solo 15 centavos cada pedacito de jabón, o un dólar y medio los doce. Las dos primeras ventas agotaron de inmediato la existencia de mercadería.

Inmediatamente fue a la botica, de la botica a la fría banca de parque, y de nuevo a los garages. Finalmente, ese día había ganado la salvadora suma de 27 dólares.

Después de visitar todos los garages y las estaciones de servicio de Omaha, Graenser se fue hacia el Este llevando consigo su próspero negocio, y algunas semanas después estaba envolviendo su producto, Miracle-Rub, en papel de estaño y apilándolo en cajitas de a doce.

Luego de tres meses llegó finalmente a Detroit, con un automóvil de su propiedad y unos mil dólares en dinero contante y sonante. Con ese capital formó la empresa Presto Products Co., que llegó a ser una pujante empresa productora de una infinidad de materiales para la limpieza y la pulimentación.

La grave depresión financiera de los años 30


Sobre esta noticia

Autor:
Ghamm (546 noticias)
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Reportaje
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