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A la vuelta de la esquina

09/06/2010 01:27 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un libro de profunda sensibilidad

Por Pedro Pablo Pérez Santiesteban

La sensibilidad de este hombre es de las que provocan los colores más tenues de un atardecer, allá donde la línea del infinito se cruza con el mar abierto y te hace pensar que es imposible que la Tierra sea redonda. Nacido en Uruguay, Gualberto Milán es un hombre que como tantos, un día abandonó a su patria, y tomó por elección el traje de emigrante. Hoy achico distancias para llegar hasta él y lograr que nos cuente sobre su libro muy próximo a salir y que lleva por título: A la vuelta de la esquina. Memorias de un emigrante.

Cuéntame cómo surge A la vuelta de la esquina. ¿Es una necesidad de contar tu historia, o simplemente es un legado para tu familia?

A la vuelta de la esquina surge porque para mí es un deber que aquel que está a punto de abandonar su país para emprender la aventura de emigrar, sepa a lo que se expone.

Emigrar es un acto irreflexivo, es una acción que lo dejará marcado para toda su vida. Se abandonan muchas cosas, se dejan tantas otras por el camino, y lo más triste es que nos damos cuenta de todo esto cuando ya es tarde para volver atrás. Dicen que el niño cuando nace, enseguida, por el olor, el contacto, la ternura de la madre, él sabe quién es la persona que le dio la vida.

De la misma forma, los lugares comunes, los amigos, las experiencias ganadas en la tierra que nos vio nacer hace que amemos ese lugar. ¿Se puede amar desesperadamente a la madre y abandonarla, para quizás no verla nunca más?

Hoy después de muchos años fuera de nuestro país, hemos formado una familia —la nuestra—, los hijos, los nietos y nos aferramos a ellos con uñas y dientes. Si mañana se fueran muy lejos y supiéramos que quizás nunca los volveremos a ver nuevamente, el dolor sería terrible. Bueno, eso le hemos hecho a nuestra madre, a nuestros padres.

A la vuelta de la esquina es un desahogo, es un llanto, es una charla con un amigo al que contamos un secreto, un secreto íntimo y a la vez de todos.

¿Qué es para ti la familia?

La familia no se elige, viene sola y hay que aceptarla como es, con defectos y virtudes. Es como los cuadros de fútbol o de béisbol, usted desde niño es simpatizante de un equipo, lo preparan para eso, le regalan una camiseta, lo llevan a ver los juegos y al final usted es de ese equipo. No importa si sale campeón o sale último, usted siempre va a amar esos colores. La familia es la base de la civilización.

¿Te consideras un buen lector? Háblame de alguna obra que haya dejado alguna huella profunda en tu vida.

Siempre he sido un buen lector, desde muy joven, elegir una obra que me haya impactado es casi un imposible. Un imposible porque no llegan todas juntas, van llegando en el momento adecuado y nos van perfilando.

Es como si terminar de leer un libro, no sea el final, sino la preparación para el otro que está llegando. Me emociono recordando cómo comienza su Platero y yo Juan Ramón Jiménez y a la vez me produce un placer inmenso recitar palabra por palabra el comienzo del Quijote de la Mancha. Quién puede olvidar Crimen y Castigo de Dostoievski, el Jardín de los cerezos de Antón Chejov o su cuento “La sala número seis”. Qué me dice de El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría.

Emigrar es un acto irreflexivo, es una acción que lo dejará marcado para toda su vida

Edgar Allan Poe, sus cuentos, el poema “El cuervo” (Nunca más) que todavía conserva la métrica más perfecta que se ha hecho para una poesía. Los miserables de Víctor Hugo se lo leí a mi abuela dos veces, ella me crió y cuando era aún un estudiante vivía en su casa. De Víctor Hugo aún tengo aquí, en mi casa en Florida, su novela El hombre que ríe.

La verdad que sí, siempre he sido un buen lector.

¿Qué pretendes que el lector encuentre en las páginas de tu libro?

Quiero que el lector escuche mi voz, algunas veces gritándole con desesperación una experiencia desagradable y otras susurrándole al oído una pena. En el libro he puesto mi vida de emigrante, me ha tomado mucho tiempo sacarlo a la luz, expresar un sentimiento que se debe compartir, no es fácil.

¡Ahí está!, es eso mismo, que la persona que recorra las páginas de A la vuelta de la esquina se dé cuenta de que quiero compartir con él una parte muy importante de nuestra vida… mi vida y la de él.

Como emigrante me identifiqué de inmediato con el autor de este libro, tuve el privilegio de escribir unas palabras para esta obra, y mientras leía el original, me adentré en las aguas que moja la tierra de donde nacen mis palmas y junto al vaivén de sus penachos fui junto a Gualberto a recorrer las calles de su infancia. Es por eso que en esta última pregunta quise dejarle un hasta pronto.

¿Te gustaría regresar a vivir a tu país?

Parece mentira Pedro que me haga esta pregunta, una pregunta que no tiene respuesta. No tiene respuesta porque no tiene repetición. Vivimos en la época de la alta tecnología y todo se repite una y mil veces a través de una pantalla de televisión o de una computadora. Esas imágenes repetidas le sacan belleza a las cosas. Soy de la época en que aún no existía la televisión y menos la computadora. Nos “pelábamos” los ojos en el estadio para ver una jugada o un hermoso gol, sabíamos que eran unos segundos y después todo sería un bonito recuerdo.

¿Que si me gustaría volver a mi país?, me volvería caminando y eso que está lejos. Pero no soy el dueño exclusivo de mi destino, está la familia, la compañera. Por mis hijos y por mi compañera daría mi vida, y ellos “solamente” me piden que me quede aquí.

Algunas veces, cuando estoy solo con mis recuerdos, parpadeo y por unos instantes veo a mi barrio, a mis amigos, los lugares que recorría de muchacho, pero, ¿vio Pedro?, son solamente unos segundos y como no hay repetición, me quedo nada más que con los recuerdos.

Yo también me quedo con los recuerdos, mi querido amigo, pero también me quedo con la certeza de que los lectores tendrán un buen libro entre sus manos. Y sobre todo, me quedo con la convicción de que nunca emigramos del todo.


Sobre esta noticia

Autor:
Editorial Voces De Hoy (223 noticias)
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Entrevista
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Ricardo M (09/06/2010)

En esa breve entrevista advierto la nostalgia lindamente expresada y auguro que es un buen libro con todo un torrente de sentimientos y sobre todo la lealtad que nos hace inseparable de nuestra tierra y nuestra familia, a pesar de distancia y tiempo. Felicitaciones al autor y a la editorial.

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Domingo (11/06/2010)

Coño Gualberto qué bueno está tu libro compadre, no lo he leido,
pero sólo por la sinopsis expuesta, considero que es una joya, por-
que eso nos toca a todos los que somos emigrantes, la emigración
es muy dura y difícil.