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¿A dónde se fue mi auto-estima?

31/07/2009 18:25 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aunque las raíces de la auto-estima comienzan a establecerse desde la infancia, esto no significa que sea una entidad fija e inmodificable; por el contrario, la auto-estima obedece también a procesos dinámicos de cambio

Esta palabra compuesta, auto-estima, es hoy en día lo bastante común como para ser escuchada en diferentes conversaciones, en distintas partes del mundo. Sería muy interesante saber a qué se refiere cada una de las personas, cuando hace referencia a éste término. Por lo mismo y para unificar conceptos, voy a especificar a qué me refiero. Auto-estima será pues en este texto, ese conjunto de valoraciones, sentimientos, y pensamientos que se relacionan con la valía personal individual o en términos más coloquiales, con qué tanto me quiero a mi mismo.

En psicología clínica, la auto-estima ha ocupado un papel muy importante, ya que se ha encontrado que esta entidad tan compleja, juega un papel realmente significativo en la salud mental, emocional y social de las personas. Una auto-estima baja, puede convertirse en un punto vulnerable en nosotros, que nos podría hacer más propensos a la depresión, a tener relaciones sociales deficientes, a tener un sistema inmune debilitado y a dificultar el mantenimiento de emociones positivas, entre otros.

Según diferentes teóricos, la auto-estima se empieza a construir desde la infancia, entre los cuatro y los siete años de edad. En esta edad, la auto-evaluación que hacemos de nuestra persona está fuertemente influenciada por las evaluaciones que los demás hacen de nosotros, por lo tanto, nuestra auto-estima en estas edades depende en gran medida de cómo los demás nos perciben a nosotros. En la adolescencia, ésta situación no cambia mucho, ya que aunque tendemos a ser más específicos en cuanto a quien nos valora (p.ej: padres, profesores o amigos), todavía, tendemos a valorarnos a nosotros mismos de acuerdo a cómo los demás nos valoren.

Sin embargo, aunque las raíces de la auto-estima comienzan a establecerse desde la infancia, esto no significa que sea una entidad fija e inmodificable; por el contrario, la auto-estima obedece también a procesos dinámicos de cambio. Ésta afirmación es fácilmente demostrable, todos nosotros podemos recordar sin mayor esfuerzo, cómo nuestra auto-estima ha cambiado en diferentes etapas de la vida. Inclusive, ha habido momentos en los cuales, nos hemos sentido supremamente valiosos e importantes, como también, momentos en los que nos hemos sentido ridículos e inadecuados, quizás en una misma semana.

Construir una auto-estima saludable y sólida, es algo que podemos hacer todos, sólo se necesita una mente científica, herramientas adecuadas y un trabajo constante que traerá consigo frutos que se verán al poco tiempo.

La mente científica:

Está demostrado que los seres humanos, no somos entes pasivos que somos afectados por los eventos que suceden, sin hacer juicios al respecto; por el contrario, todos elaboramos interpretaciones de las situaciones, las organizamos y les damos significado. Así, de acuerdo a nuestra propia historia personal y a las interpretaciones que hacemos de los eventos del medio, vamos elaborando creencias sobre los mismos, tales creencias se van haciendo más sólidas y crean conexiones con otras más, lo que resulta en un sistema de creencias; y éstas creencias, pueden llegar a dar forma a lo que en psicología cognoscitiva se conoce como esquema. Un esquema en palabras de Clark, Beck y Alford, es una entidad cognoscitiva relativamente estable, en la cual se almacena información genérica y prototípica de las experiencias, las ideas y los estímulos, que es utilizada para organizar nuestras percepciones e interpretaciones del mundo, incluyéndonos a nosotros mismos en él.

Hay esquemas y creencias que realmente nos son útiles, pero hay otros en los que es mejor trabajar duro para eliminarlos por completo.

Los esquemas, tienden a ser rígidos, simplistas, limitados y difíciles de modificar; además, tienden a modular nuestra atención y nuestras percepciones. Es entonces, gracias a los esquemas y sus características, que tendemos a prestar atención o a darle gran relevancia sólo a la información que confirma las creencias e hipótesis almacenadas en ellos y tendemos a desatender e inclusive a ignorar por completo, aquella información que las contradice.

Entonces, la mente científica, se rige no solamente por la información ya almacenada en los esquemas y no se contenta con limitarse a confirmar las hipótesis presentes en los mismos. La mente científica, busca activamente cualquier información, por pequeña e insignificante que ésta aparente ser, que contradiga tales hipótesis y creencias. Una mente científica se da cuenta de la gran importancia de la especificidad más que de la generalización. Una mente científica sabe que la relatividad no es sólo una teoría aplicable a la física.

Algunas herramientas adecuadas:

  1. Saber reconocer qué creencias e hipótesis no son de ayuda, ni sirven para nada positivo.

  1. Saber atacar tales creencias e hipótesis.

Ejemplo:

Creencias e hipótesis que no sirven Atacar esas creencias e hipótesis

Los que cometen errores son estúpidos, idiotas y no sirven para nada, si yo cometo errores eso significa que soy estúpido y no sirvo para nada.

Si esto fuera cierto, nadie serviría para nada, la madre Teresa de Calcuta cometió varios errores pero hizo grandes cosas, Thomas Alba Edison tuvo que pasar por muchos ensayos y errores para poder hacer grandes descubrimientos. Muchos grandes científicos han cometido supuestos “errores” que los han llevado a grandes descubrimientos, yo he cometido errores y no por eso me he vuelto menos inteligente o capaz. Por lo tanto, los que cometen errores, son humanos y pueden llegar a aprender grandes lecciones a través de ellos y el hecho de haber cometido tales errores, fue lo que les permitió comprender cosas muy importantes y el comprender tales cosas, los hizo más brillantes. Entonces, quienes cometen errores y saben aprender las lecciones, pueden por el contrario, convertirse en personas muy brillantes, inteligentes y sabias. Así pues, lo que determina mi valor personal, no son los errores que cometo, sino lo que hago al respecto para mejorar.

Si me equivoco, esto significa que soy una mala persona.

Mucha gente que he amado profundamente se ha equivocado y no por eso se convirtieron en malas personas. El equivocarme, me dice en qué estoy fallando y en qué debo trabajar para mejorar.

Mis equivocaciones son mi mejor aliado para crecer como persona y como ser humano. Cuando corrijo mis equivocaciones, aprendo lecciones que se quedan conmigo mientras que lo que me llevó a equivocarme tiende a desaparecer. Mis equivocaciones son temporales y mis lecciones tienden a permanecer y me ayudan a ser cada vez mejor.

  1. Tener siempre presente que mis creencias, no necesariamente determinan quien soy, que son solamente ideas o pensamientos que son modificables e intercambiables por cosas más ajustadas a la realidad.

  1. Tener siempre presente que mi valor personal no es negociable ni depende de lo que tengo, ni de mi trabajo, ni de mis títulos, ni de cuanto sé, ni de lo que los demás piensen de mi. Mi valor personal depende de esa persona única con grandes cualidades y algunos desaciertos, que soy.

  1. Saber que mis equivocaciones y errores, no los debo usar como justificación de mi falta de amor por mi mismo, sino más bien como evidencia de todo el amor, la comprensión y la paciencia que necesito y que me necesito tener a mi mismo. En mis errores debo encontrar razones para amarme con más fuerza y ayudarme a mi mismo a ser mejor.

  1. No juzgarme a mi mismo, porque de esto no es posible sacar nada realmente positivo. Más bien, escucharme con paciencia, sin vergüenza, dispuesto a buscar siempre soluciones que me ayuden a mejorar. En este punto, quisiera hacer un aporte personal, de una situación específica que viví en la universidad, donde tuve una compañera de estudio que era muy popular y yo solía dedicarme a buscar en ella todos los «defectos» habidos y por haber; es claro que ella y yo en ese entonces no eramos adeptas la una de la otra. Mi animadversión hacia ella, llegó a niveles bastante altos y esto me llamó la atención. Yo me creía superior a ella en todo sentido y no perdía oportunidad para atacarla, haciendo comentarios no muy positivos sobre su persona. Sin embargo, una noche de revelaciones y epifanías, cuando esperaba el bus para ir a mi casa, me di cuenta cuál era la raíz de mi rechazo, me di cuenta de que sentía una profunda envidia por ella, porque era muy desenvuelta, agradable y muy hábil socialmente, además es una lider natural muy inteligente, por todo esto y otras muchas cualidades más de ella, yo sentía envidia. En ese momento, interpreté mis motivos y razones como mezquinos y sentí mucha vergüenza conmigo misma. Pero al ver más allá y superar este juicio de valor que hice de mi misma, me di cuenta de que lo que pasaba realmente, es que yo no me estaba valorando de verdad, no estaba valorando aquellas cosas tan personales, tan autenticas y únicas que me hacen una persona tan valiosa y especial como lo es mi compañera, que valga la aclaración, hoy en día es una gran amiga a quien respeto y valoro muchísimo.

  1. Olvidarme de los absolutos. Siempre, nunca, todos, todas… Muy pocas cosas en la vida son absolutas; sin embargo, no todo tiene que ser relativizado, hay valores personales que no necesariamente tienen que ser negociables o negociados.

  1. Aprender a cultivar la flexibilidad como valor personal, entendiéndola no como una falta de consistencia, bases y forma, sino más bien, como la capacidad de encontrar los atenuantes que hacen de las situaciones, y de las creencias, elementos susceptibles de ser analizados, interpretados y reinterpretados, desde diferentes puntos de vista.

  1. Saber y entender que aunque no somos ni seremos perfectos en un futuro cercano, ni somos todo poderosos; somos eso sí, muy importantes, únicos y bellos; y que estamos llenos de cualidades para ser y para ofrecer.

El trabajo constante:

Cómo dije anteriormente, los esquemas tienden a ser rígidos y resistentes al cambio; por eso mismo, es que es necesario el trabajo constante para atacar las creencias e hipótesis que los estructuran y les dan vida, para poder desvirtuarlos, deshacernos de ellos y así poder construir una auto-estima mucho más elevada y sólida. Podemos por ejemplo, atacar constantemente una sola creencia o hipótesis por semana. Poco a poco, el trabajo constante, nos ayudará a crear esquemas mucho mejores y flexibles que no se conviertan en la piedra que nos talla en el zapato, para tener una mayor y mejor calidad de vida.

A manera de conclusión y salvedad:

Lo que he presentado en este texto, es un aporte que quiero hacer a las personas, eso no significa de ninguna manera, que sea lo único que tiene que decirse al respecto y que no hayan cosas que se me pudieron haber quedado en el tintero. Espero de verdad, que les sea útil esta información.

De ninguna manera, este texto debe hacernos prescindir de la opinión de otro profesional.

Psicóloga.


Sobre esta noticia

Autor:
Morgstar (2 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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