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Paro agobiante en Africa:su población sueña con transplantarse a Europa

27/08/2017 11:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

África es entre los cinco continentes, el más joven. En 2010 el 45% de la población del África subsahariana era menor de 15 años.El desempleo juvenil, factor de riesgo en muchos países africanos, abunda.Es por eso que el africano huye, cruza mares, muere, donde haya una promesa de empleo

 

África es entre los cinco continentes, el más joven. En 2010 el 45% de la población del África subsahariana era menor de 15 años. En comparación, Asía, América Latina y el Caribe un 30% aproximadamente mayor y, en el otro extremo, el Viejo Continente con un 16%. Unos datos que hacen presagiar que África tiene un porvenir muy importante. Pero este futuro se puede truncar si los dirigentes gubernamentales de los países africanos no empiezan a apreciar el tesoro que tienen entre sus manos.

Son estos jóvenes los que pueden guiar al continente hacía una etapa de prosperidad nunca antes vista en la región. Pero hay dos factores que pueden incidir en que esta generación, sea la que marque el antes y el después. En primer lugar la introducción de esta fuerza laboral al mercado de trabajo y, en segundo término la calidad de las instituciones y la desesperanza.

Quizás, el tema más preocupante sea el del trabajo, ya que según los expertos, hay 200 millones de jóvenes en la brecha de la juventud (15-24 años). Todo indica que esa cifra se doblará en 2045 según el informe de 2012 del African Economic Outlook.

El desempleo juvenil, factor de riesgo en muchos países africanos aunque es preciso observar un par de cosas. Una de ellas sería sin duda, destacar que no se puede mirar a África como a un todo. No es lo mismo Sudáfrica que Nigeria o Senegal como pronto veremos. Por otro lado, la relación demografía y desempleo no deben estar unidas, sino que, en ocasiones, son los problemas estructurales de cada país los que motivan que existan muchos jóvenes en situación de desempleo. En ese sentido, la educación juega un papel esencial pues aunque la generación actual tiene mayor nivel educativo que sus padres, ésta sigue siendo deficiente y las habilidades actuales de los jóvenes no son suficientes para entrar en el mercado laboral.

El promedio de desempleo juvenil en 2014 y 2016 en África era un 12% según la International Labour Organisation. Y ahora vienen las particularidades. El caso de Sudáfrica es el más significativo. Tienen casi un 50% de desempleo juvenil y eso, a pesar de que es una de las economías más importantes de la región. El sector de la minería es el que más empleo genera con cerca de 400 mil personas trabajando de manera directo y con muchos más indirectamente. Sin embargo, una serie de reducciones de personal han provocado la pérdida de miles de puestos de trabajo. Mientras tanto, el sector agrícola, que emplea a millones de personas, no es subsidiado por el gobierno y está luchando para cumplir con las expectativas salariales.

En Nigeria por ejemplo, aunque el 13% de paro juvenil  no está muy por encima del promedio de la región, debido al gran tamaño de su población (unos 170 millones), el número real de jóvenes desempleados es alto. Por otro lado, la pequeña Rwanda tiene una de las tasas más bajas de desempleo juvenil a nivel mundial, de acuerdo con estadísticas del Banco Mundial.

Algunos países están introduciendo iniciativas para ayudar a resolver algunos de los problemas resultantes de la brecha de habilidades. En Senegal, a través de la Agence d’Exécution des Travaux d’Intéret Pública, jóvenes desempleados reciben formación a través del trabajo temporal en la infraestructura pública antes de conseguir puestos de trabajo permanentes. Del mismo modo, en Burkina Faso, a través de un sistema de aprendizaje modernizado, los estudiantes combinan trabajo y estudios como aprendices para adquirir habilidades específicas de la industria.

En Tanzania, debido al pequeño tamaño del sector formal del país, hay una mayor tasa de desempleo entre las personas que han recibido educación secundaria que entre las personas con menor nivel educativo. En 2050, la población de Tanzania se espera que alcance 138 millones, por lo que es el país más poblado de 13 en el mundo. Actualmente, la mitad de la población de Tanzania es menor de 15 años de edad. Esto presenta un desafío estructural que necesitará del sector formal expandiéndose a un ritmo mucho más rápido para dar cabida a la creciente demanda de puestos de trabajo.

En definitiva, la relación entre la población y el desempleo de los jóvenes es compleja. A medida que las poblaciones se expanden, es necesario hacer un esfuerzo concertado para evitar los factores desestabilizadores que resultan de la exclusión de los jóvenes y la falta de un crecimiento equitativo. Para ello, los países africanos tienen que abordar las cuestiones sistémicas detrás del problema a través de políticas económicas transformadoras y el gasto del sector social

 

Crisis de desempleo en Sudáfrica: en las concurridas calles de Johannesburgo la principal ciudad de Sudáfrica, los jóvenes  exhiben pancartas en inglés donde se lee “se vende” para ofrecerse a sí mismos, como pintores, fontaneros, jardineros o constructores, marineros, lo que sea.

Esta es una escena  común en un país donde el desempleo se sitúa alrededor del 28, 7%, el más alto registrado desde 1995, un año después del fin del apartheid.

De los cinco millones de sudafricanos que se calcula buscan trabajo, 3, 5 millones son menores de 35 años, más de 170.000 de ellos,   graduados universitarios 

Desde el comienzo de 2017, se han perdido 300.000 puestos de trabajo, siendo los jóvenes los más afectados."He renunciado a  buscar trabajo después de 12 años intentándolo, es deprimente", nos cuenta Thabiso Molaka, que vende cargadores de teléfonos móviles en Hyde Park, uno de los elegantes barrios del norte de la ciudad 

"Decidí comenzar a vender cosas diversas para alimentar a mi familia", dice el hombre de 28 años de edad, que terminó la escuela secundaria y viaja cientos de kilómetros, para llegar a Johannesburgo, todos los días para la venta diaria. 

Una fotografía de Malwandle sujetando una pancarta que decía que tenía un título en ingeniería química y estaba sin trabajo se convirtió en viral en los medios de comunicación social. 

"Después de estar en busca de trabajo durante más de un año, me preguntaba a mí misma si todo el dinero y el trabajo duro dedicado a la educación superior han merecido la pena", declaró posteriormente a una emisora de radio local 

Gracias a la publicidad de su caso, el futuro de Malwandle parece seguro después de que varios posibles empleadores la llamó por teléfono, ofreciéndole un puesto de trabajo. El gobierno de Sudáfrica ha sido objeto de duras críticas por parte de la oposición que le achacan tener la culpa de los problemas económicos del país. 

Africa ha crecido sobre todo en número de pobres y supera ya a China. La subcontratación y las nuevas enfermedades abundan

Una de cada cuatro personas en edad laboral no pudieron encontrar trabajo en 2016, un dato que sitúa al gobierno muy lejos de su meta de haber reducir el desempleo a menos del 15% ya en el año 2015. 

El gobierno insiste en que ha avanzado en la lucha contra el desempleo juvenil, aunque Buti Manamela, el ministro de desarrollo de la juventud, admite que hay una crisis grave. Según él el gobierno ha sido el mayor empleador. "Pero esto es insostenible, el sector privado tiene que empezar a moverse".

 

La mayoría de los días en el centro de Johannesburgo, los estudiantes universitarios se alinean para dejar su Curiculum en un centro de solicitud de trabajo llamado Harambee. Esta organización trata de vincular a las personas jóvenes que están buscando trabajo con posibles empleadores. Se les enseña acerca de cómo manejar las entrevistas de trabajo y se les dan consejos para su búsqueda de trabajo. "En muchos casos, los jóvenes no son conscientes de las oportunidades de trabajo que existen, así que nosotros intentamos buscárselas” cuenta Nke Lebo, trabajadora de Harambee. 

Harambe también ha constatado que alimentar a los solicitantes de empleo les pone las cosas un poco más fáciles, ya que estar constantemente buscando trabajo consume mucha energía y desesperación.

Los multitudinarios conciertos que alrededor del mundo se organizaron para demandar a los líderes mundiales del G-8, reunidos en Escocia, medidas reales contra la miseria en África, recordaron al mundo una de las más sangrantes caras de la desigualdad y la injusticia. Con elevados niveles de pobreza y total desempleo, y un ritmo de desarrollo muy bajo, África también merece atención por las condiciones de salud y seguridad laborales. Así lo han entendido la OIT y la OMS, que en los dos últimos años han empezado a unir sus esfuerzos en una acción conjunta sobre África en esta materia.

 

El África Subsahariana, con sus bajas tasas de empleo e industrialización, muestra, no obstante, la proporción más alta del planeta en cuanto a accidentes fatales por cada 100.000 trabajadores, según los datos manejados por la OIT para añoa pasados. Este organismo internacional estima que, sólo en el África Subsahariana y en 2002, se produjeron más de 257.000 muertes relacionadas con el trabajo, de las cuales 55.000 tenían su origen en lesiones por accidente. También ostenta esta parte del mundo un trágico récord en el número de muertes causadas por sustancias peligrosas, sólo superada, y no en mucho, por China, cuya población económicamente activa multiplica por 2’5 la del África Subsahariana. Aparte de los sufrimientos causados, todas estas muertes y enfermedades provocan cuantiosas pérdidas económicas en el continente. 

Como señalaban los directores regionales de la OIT y la OMS* en un artículo conjunto publicado en Africa Newsletter, 'el número de pobres ha crecido en términos absolutos durante la segunda mitad de los 90 en algunas regiones del mundo, especialmente en África, pero, al mismo tiempo, en el presente, los rápidos cambios en la vida laboral afectan tanto a la salud de los trabajadores como al entorno'. Para los dirigentes africanos de ambas organizaciones éste es en especial el caso de África, “donde la introducción de nuevas tecnologías, nuevas sustancias químicas y materiales han conducido a nuevas enfermedades y lesiones de carácter ocupacional o relacionadas con el trabajo, mientras los riesgos tradicionales, tales como altas concentraciones de polvo o ruido en el lugar detrabajo, no han sido resueltas adecuadamente”.Ahora andan de la mano pobreza, precariedad, riesgos laborales, SIDA… 

De acuerdo con la mayoría de las fuentes, en la economía formal africana la subcontratación ha ido en aumento, 'más allá de los que requiere el compromiso con los estándares de salud y seguridad'. En países como Zambia, la economía informal es 6 veces superior al sector formal. Por otra parte, el SIDA merma los recursos humanos en todos los sectores y plantea 'una mayor carga en los sistemas básicos de atención sanitaria'  

Los riesgos que afectan al sector rural son a menudo ignorados. Pero lo que no se puede ignorar es que más de la mitad de los accidentes fatales en el África Subsahariana se producen en el sector agrícola. Abdallahi Ould Mohamed, Secretario General de la Confederación General de Trabajadores de Mauritania (CGTM), explicaba a la agencia Afrol News /CIOSL que en su país, uno de los más pobres del mundo, sin apenas tradición agrícola y menos aún hábitos de comercialización, hae 25 años se pusieron las bases de 'un gran programa destinado a revalorizar el río Senegal que permitió desarrollar la producción y el empleo agrícola asalariado'. De esta forma, dice, 'nació un nuevo polo de desarrollo económico, a costa de una gran explotación de la mano de obra: los salarios son muy bajos y las condiciones muy malas'. Hay una gran precariedad en el empleo sin 'cobertura social alguna' y sin el más mínimo respeto a las 'reglas elementales de higiene y seguridad'.

 

En la pesca artesanal mauritana, donde hay cuatro veces más empleos que en el ámbito industrial, “no pasa una semana sin que haya accidentes en el mar y casi no hay chalecos salvavidas ni señales de auxilio”. En la minería, la subcontratación se ha disparado, con nefastas consecuencias: “el 50% de los efectivos fueron despedidos y luego subcontratados para que ocuparan exactamente los mismos puestos de trabajo, aunque con un salario diez veces menor y sin ventajas como alojamiento o cobertura sanitaria”, relata Abdallahi Ould Mohamed.

Muchos países africanos carecen de un programa nacional coherente de salud y seguridad laboral. La ausencia de sistemas de control de salud y seguridad son absolutos. La cobertura de la inspección de trabajo apenas es del 10 % y "los presupuestos van a menos aunque el trabajo de los inspectores vaya a más", explicaba Sammy Nyambari, director del African Regional Labour Administration Centre. También hay ejemplos de mejoras, como la informatización de la inspección en Kenia. Pero en Mauritania, por ejemplo, “hay regiones de 600.000 kilómetros cuadrados completamente aisladas, ¡con una sola persona, sin teléfono y sin vehículo!”, denunciaba el sindicalista Abdallahi Ould Mohamed, 'Inclusive en Nouakchott, las seis o siete personas encargadas de la inspección no tienen ni auto ni teléfono'.

Los niños, junto con las mujeres y en general los trabajadores del sector informal, están entre los grupos más vulnerables y necesitados de protección en materia de seguridad y salud laboral. Trabajo infantil en África exhibe datos para la vergüenza 

Una prueba lacerante de que el trabajo indecente se ceba especialmente en África es el hecho de que este continente cuenta con la mayor incidencia de niños económicamente activos, de acuerdo con el último informe de la OIT. En África trabajan el 41% de los niños menores de 15 años o que no han alcanzado la edad en que se completa la escolaridad obligatoria. Más de un 30% de los niños africanos entre 10 y 14 años de edad son trabajadores agrícolas. Se cree que unos 120.000 niños menores de 18 años se han visto obligados a tomar las armas como niños soldados o que trabajan como maleteros militares, mensajeros, cocineros o esclavos sexuales en África. 

En Tanzania 'se calcula que unos 4.600 niños trabajan en las minas a pequeña escala, donde niños de hasta 8 años de edad trabajan a 30 metros bajo tierra durante ocho horas por día, sin luz ni ventilación adecuadas, constantemente expuestos a accidentes o en peligro de muerte a causa de los derrumbamientos. La OIT destaca un estudio sobre los niños trabajadores en las minas a pequeña escala en Madagascar, donde se ponía de relieve que 'más de la mitad tenían 12 años o menos'.

Una pequeña muestra del ingente trabajo que hay por delante para cambiar las condiciones de trabajo en África. Y en buena medida depende, señalan distintos expertos, de la conciencia que tome del asunto el mundo occidental.

En Kenia trabajan casi dos millones de niños entre 5 y 17 años de edad, de los cuales un 12, 7% no ha ido a la escuela oficial, según datos del gobierno keniano. En Zimbabwe se ha estimado que hasta 5 millones de niños de esas mismas edades se ven obligados a trabajar. También hay niños trabajadores inmigrantes: entre 10.000 y 15.000 niños de Malí trabajan en las plantaciones de Costa de Marfil. Muchos de ellos son víctimas del tráfico de niños. Y si se mira hacia el norte, donde las condiciones económicas parecen ser mejores, se puede ver que en Marruecos, según estimaciones, unos 50.000 niños trabajan como empleados domésticos. Salir de la miseria no debería requerir tan alto precio

 

 

 

 

 

 

 

 


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