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91 años de Richmond

15/10/2009 23:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es uno de los lugares más elegidos para pasar un buen momento en familia o con amigos. Este local no solo sobrevivió con los años, sino que fue creciendo con ellos. Por eso se lo considera uno de los cafés más tradicionales de la city porteña

Confitería, salón de té, restaurant y sala de juegos.

RIchmond se convirtió en un punto de encuentro de políticos, artistas y, fundamentalmente, de escritores. Allí se reunían a tomar el té, pero más que nada, a intercambiar ideas y lecturas. En la primera zona del local está instalada la confitería y en la parte posterior del salón funciona el restaurant. Mientras, en el subsuelo, se encuentra el sector de juegos. Este espacio cuenta con 11 mesas de billar, 4 de pool y decenas de ajedrez. “Es como una especie de club privado”, comentan las personas que concurren habitualmente a la sala.

Antiguamente existían tres cafés Richmond: uno ubicado en la calle Suipacha, otro en Esmeralda y el tercero en Florida.

Un café con mucha historia.

Con el paso del tiempo, solo logró permanecer este último, ya que actualmente el de la calle Suipacha está la galería Richmond y el de Esmeralda es una lujosa cervecería llamada Munich.

Arquitectura

Richmond fue inaugurado el 21 de diciembre de 1917 y se ha remodelado una sola vez hace 15 años, tratando de mantener su diseño original. La decoración y el mobiliario respetan fielmente el estilo inglés, con sillas y sillones tapizados en cuero. En cuanto a la iluminación, se conservan las arañas holandesas en bronce y opalina. Esto produce que el ambiente sea muy confortable y acogedor, complementándose con detalles decorativos de singular buen gusto estético. Además, las paredes son de mármol y los cuadros, originales. Actualmente, el salón se encuentra dividido en sector de fumadores y no fumadores.

Elegancia con estilo.

En cuanto a los servicios que brinda, se puede destacar la incorporación de un restaurant internacional de primer nivel, el buffet froid, salad bar, menús ejecutivos y las distintas promociones que hacen día tras día. Es así como mientras los hombres prefieren hablar de pesos y dólares durante los desayunos o tragos, las mujeres se reúnen a la hora del té y las tortas.

Richmond pudo transmitir en su salón dos mundiales de fútbol. Además era un lugar en donde se podía tocar el piano, ya que había uno. Hoy en día ya no está, debido al lugar que ocupa éste.

Momentos para el debate

A lo largo de los años, han pasado personas muy destacables por la confitería, entre los que se pude mencionar a Jorge Luis Borges, Videla, Aldo Rico, Pino Solanas, Menem, Ramona Galarza, Mirtha Legrand, Monzón, Susana Giménez, Adelina De Viola, Julia Alsogaray, entre otros.

Durante mucho tiempo, el café era el lugar de encuentro para tratar diversos temas, así sean políticos, sociales o de otras características. En la década del 20, se reunían a tomar el té, pero más que nada a intercambiar sus opiniones, el grupo literario conocido como “los de Florida”. Estos eran adversarios de los socialistas de Boedo, habitués del café Homero Manzi (Boedo y San Juan).

Varios años después, estas personas volvieron al lugar para recordar su viaje y guardan lindos recuerdos a cerca de la confitería

Entretenimientos para todos

En el subsuelo del Richmond se encuentran los espacios para el juego, a los que concurren desde diplomáticos hasta bohemios, pasando por ejecutivos y empleados. Es un ambiente muy tranquilo, el cual hace sentir muy cómodo a todas las personas, sin importar el nivel económico y social al que pertenezcan.

El sector de ajedrez y billares es más frecuentado por hombres, desde las 11 de la mañana hasta las 22 horas. Por su parte, generalmente las mujeres visitan el lugar los días sábados, pero juegan al pool.

Luis, quien trabaja allí hace 38 años, comentó que los que juegan al ajedrez son amigos y se reúnen ahí en su tiempo libre para disfrutar del juego. “Todos ya se conocen y cada uno o cada grupo tiene su lugar de juego, su mesa”, explicó. “Muchos extranjeros vuelven al lugar porque les agrada el ambiente”, decía el mozo. Esto se debe a que, a pesar de ser un lugar de juego, el salón es silencioso, de manera tal, que los jugadores pueden concentrarse.

Lugar de entretenimiento de juegos y organizador de los campeonatos de billar, es quien da clases gratuitas a todas aquellas personas que quieran aprender. Una buena opción que da el Richmond es poder guardar en el lugar los tacos con los que se juega habitualmente. Pero esto, a su vez, es una manera de “esclavizar al cliente”, sostiene Charlie. También hay un reloj que controla el tiempo, brindando la comodidad de jugar sólo lo que se puede abonar. Sumado a esto, hay ábacos en cada mesa que se utilizan para contar los puntos, sin recurrir a la tecnología.

En contraposición a un cliente de la sala de juegos, Charlie sostiene que no es una terapia ir a jugar porque en el momento ningún participante quiere perder. “Un día jugaban dos amigos al ajedrez. El que perdió, de la bronca, le tiró el tablero al otro. Sin embargo, diez minutos después se fueron abrazados, como si fuera que no sucedió nada”, comentó el director del salón.

Cualquier excusa sirve para ir a Richmond a degustar de alguna de sus especialidades o bien, para disfrutar con amigos o la familia de los diferentes juegos que se brindan en el subsuelo. Richmond es una combinación de elegancia, buen estilo y entretenimiento con historia.

Por Romina Giselle Herrera.


Sobre esta noticia

Autor:
Guillermo César Emanuel Fernández (117 noticias)
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16005
Tipo:
Nota de prensa
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Distribución gratuita
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