Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Tricia escriba una noticia?

24.03.76 Los números del terror

11/05/2009 21:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una historia “más” que cuenta como nos quedamos con muchos “menos”

Para las frías palabras del diccionario, dictadura es una forma de gobierno por la cual una o varias personas asumen, sin limitación y de modo absoluto las funciones integras de la soberanía.

Para ella, dictadura se define con sinónimos: desaparecidos, privación de libertad, tortura, muerte.

Mabel Musumano tiene 60 años. Maestra retirada, ama de casa, madre de cinco hijos. Nació en Bahía Blanca y luego se mudó a Santa Fé con su familia. Allí conoció a Omar, se casaron, y viven en Córdoba hace 36 años. Lleva una vida tranquila, normal se podría decir. Pero hay un acontecimiento que marcó su vida para siempre: el golpe militar del 76. Una vivencia que no solo recuerda sino que, aunque quisiese,  le es imposible olvidar.

 

¿Cómo diferenciarías  el  24 de marzo del año 75 con el del 76?

En el 24 de marzo del 75 pasamos un año dentro del todo bueno porque estábamos en democracia. Pero cada vez gobernaba menos Isabel de Perón, porque hacía lo que le decía López Rega. Se fue deteriorando el gobierno. Aprovechando la situación, los guerrilleros comenzaron con los atentados. Sin embargo, yo tenía una vida dentro del todo tranquila. Había grupos de subversión pero no afectaban a los ciudadanos normales como yo.

En el  24 de marzo del 76  vino el golpe militar que,  “aparentemente”, era un alivio. El gobierno democrático había llegado a tal desmoronamiento, que todos creíamos que iba a ser un remedio el gobierno militar. Pero no resultó así, porque se armó como una guerra entre los militares y los guerrilleros, que afectó a todos los ciudadanos. Entraban a cualquier casa a allanar, detenían a cualquiera, inclusive en mi familia. Lo que parecía un alivio, al día siguiente, el 25,  ya nos dimos cuenta de que no lo era.

 

¿Cómo viviste ese 24?

Para mí, todo comenzó al día siguiente, cuando me enteré de que mi familia había sido afectada.  Yo vivía en Córdoba, pero mi madre y mis hermanos estaban en Santa Fe.  Mi hermano mayor era diputado en ese tiempo, y nos avisó que esa noche iba a venir el golpe militar. En los días posteriores allanaron la casa de mi madre. Allí vivía mi hermano más chico, que llevaron preso para investigarlo. No se sabe si fue por una denuncia, eso calcula él. Mi hermano diputado huyó y ni siquiera le allanaron la casa. En cambio al otro, que no tenía nada  que ver ni con el gobierno, ni con la guerrilla, ni con los militares, lo detuvieron. Recién a los 15 o 20 días lo liberaron. También allanaron la casa de mis suegros. Los soldados entraron armados, fueron adentro y revisaron todo; mientras apuntaban al hermano de mi esposo que estaba enfermo. Al retirarse, reconocieron que había sido un error.

 

¿Esperabas que fuese ese día?

Todo el mundo esperaba que pase algo, pero no sabíamos cuando sería. Es que estábamos deseando que derrocaran a ese gobierno, en parte. Pero no pensábamos que iba a venir una consecuencia tal,  que todos nos íbamos a sentir perseguidos. Fueron  tantos los allanamientos y las detenciones injustas, que no sabías si también te iba a tocar a vos. Todos los meses iba con mi familia, a visitar a mi madre que vivía en el campo, a 80 km de  Santa Fé. Viajábamos  aterrados porque en cualquier momento podía pararnos la policía y nos revisaba todo el auto. Además había desabastecimiento de comestibles. Los guerrilleros saqueaban los supermercados, no había azúcar, no había harina. Pero eso era lo de menos al lado del terror psíquico que sentíamos. Todos, cuando tenían que salir de la casa, temían que el camión militar pare en la puerta, para allanarlos.

 

¿En tu barrio cómo lo vivieron? ¿Hubo allanamientos?

 Lo que me llenó de terror a mi personalmente, fue un apostamiento de los militares  en la puerta de mi casa,  durante todo el día. Yo justo no estaba. Había denuncias ocultas que nadie sabía porqué. Cada vez estábamos más aterrados por los allanamientos que se hacían. También los subversivos metían bombas a los militares en toda la ciudad. Es así que murieron tantas familias injustamente.  Pero la persecución de los militares era tan tremenda que paraban a cualquier ciudadano en la calle, en cualquier lugar. Levantaban gente en los camiones y se las llevaban. En una  oportunidad estaba con las dos nenas  en el centro, en la parada del colectivo; vieron que venía un camión militar y enseguida se aferraron a  mi pollera, porque estaban desesperadas de miedo. Así  impactaba el terror de los militares.

 

¿Qué opinaba la gente sobre el gobierno democrático previo al golpe?

Al principio estábamos todos contentos porque al fin había subido la democracia y con una persona querida por todos, como fue Perón. Teníamos esperanza de que surgiera un buen gobierno democrático. Pero después (con Isabel), cada vez se puso peor. La corrupción se infiltró, como siempre en Argentina. Entonces vinieron las consecuencias: primero los subversivos, aprovechando el descrédito del gobierno; y luego los militares, para terminar con la subversión. 

 

¿Qué pensaban de las FF.AA? ¿Creían en el discurso de la junta militar sobre la “Reorganización Nacional”?

Si,si. Creímos, claro. Todos pensábamos que tenía que venir un cambio. Ya no aguantaba nadie. Porque eran bombas por un lado de los guerrilleros; y por el otro, la policía que estaba sobrepasada. Antes del golpe estábamos inseguros porque no sabíamos para dónde iba el gobierno democrático. Pensamos que con los militares iba a mejorar. Y al final estábamos no solo inseguros, sino aterrorizados. Ellos trataban de allanar la mayor cantidad posible de casas de familia, y de instituciones. Querían aniquilar a todos los subversivos. Nos enterábamos en la calle de las torturas, y de personas que tiraban al dique San Roque con cemento en los pies, para que se fueran al fondo.

 

¿Y la Prensa que decía?

      El periodismo también estaba atemorizado, o se lo tenía atemorizado para que no hablase. Creo que tenían miedo como cualquier ciudadano; y que por eso  trataban de disimular, y no hablaban de los militares. Daban noticias sobre los secuestros y torturas que realizaban los montoneros. Pero no decían nada de como los militares torturaban a los guerrilleros.


Sobre esta noticia

Autor:
Tricia (5 noticias)
Visitas:
3996
Tipo:
Entrevista
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.